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De origen Africano/Reportaje

Cuando la Fe Cuesta

Por: CREENCIAS, SIGLO XXI2013-05-08 11:13:35


(Foto:nidaeldore.blogspot)


La realización de una “santo” en la Regla de Osha, más popularmente conocida como La Santería, varía con montos que oscilan entre los 40.000 y los 120.000 bolívares, que debe pagar el iniciado.

 

Es un sábado en la tarde del año 2008, el Parque Naciones Unidas ubicado en el Paraíso está repleto, parece que no cabe una persona más; en sillas de rueda, en muletas, ancianos, niños, gente de todas partes del país, con dinero y sin él, se hacen presentes en un llamado realizado por la Iglesia del Espíritu Santo.

 

Es allí donde se dará el mensaje de Jesús, mientras cientos de personas aguardan confiados por su salvación; “hermanos, hermanas hoy Jesús nos ha reunido para llevarles el mensaje de fe, de amor, un mensaje donde ustedes encontrarán la sanación, donde sus problemas desaparecerán”, dice el líder mayor del grupo, quien con un acento portugués se dirige a la audiencia que comienza a gritar y a llorar.

 

Pero hay un anuncio, sólo recibirán el mensaje de Jesucristo, aquellos que estén preparados, ¿preparados cómo? Se pregunta más de uno, quienes desconocen lo que vendrá a continuación, y que no es otra cosa que veinte mil bolívares (veinte millones de los de antes) para recibir el mensaje del Mesías. De allí, lo que sigue es la evidencia de gente que es capaz de darlo todo, incluso aquello que no tiene, por su fe, y por supuesto, del otro lado, aquellos que son capaces de cobrar por ella. Esta escena se repite a diario en distintas partes de Venezuela, donde para creer, se necesita pagar.

 

El sociólogo Enrique Alí González, profesor de la Universidad Central de Venezuela con más de treinta años investigando la religiosidad del pueblo latinoamericano, señala que el hecho de creer no te desmerita, ni indica que se tenga menos autoestima, señala además que el tener fe en algo te da una visión global de la realidad, pues cuando se presenta un problema eres capaz de ver las cosas globalmente, a diferencia del que no cree que se enfoca en el conflicto. Y pareciera que por lo menos esto, priva en la mayoría de los venezolanos, y en aquellos que no siéndolo, no les ha quedado de otra, al verse influenciado por una cultura donde la fe es vital para subsistir.

 


Todo por mi creencia

En recorrido realizado por distintas partes del país se palpa una profunda religiosidad: imágenes de María Lionza en buen grueso de la población, rezos a José Gregorio Hernández para la curación, Orishas con variedad de ofrendas en casas diversas, San Miguel Arcángel en la entrada de hogares para cortar todo lo malo, ngangas (receptáculos donde vive el muerto en la creencia del Palo Mayombe), estampitas de Jesús, distintas advocaciones de la virgen María, la Biblia y hasta películas y libros de “El Secreto”, donde se asegura que poniéndole fe a los pensamientos se puede obtener todo lo que se desea.

 

Estefanía, una señora que compró una imagen de  Ismael Sánchez, uno de los malandros de la Corté Cale en la tienda El Cristo ubicada en la avenida Baralt, señaló: “es que yo siempre le he pedido por mis hijos a los malandros, para que me los cuide”, asegura quien canceló 295 bolívares por una figura de yeso que no supera los quince centímetros de alto, en una de las muchas tiendas esotéricas que hay en la zona.

 

El padre Vicente Mancini, de la Iglesia Los Samaritanos, dice que el que busca a Jesús no tiene por qué pagar, porque “Jesús está en nuestros corazones”, para él la gente cae en esas trampas, porque quieren una solución rápida a sus problemas, sólo Dios salva repite, “aquí no se cobra por escuchar la palabra de Cristo”, y añade que a su Iglesia han ido muchos santeros y le han dejado “ese poco de peroleros” que luego él ha botado.

 


Precisamente en torno a los llamados santeros, podríamos decir que es una de las creencias más costosas, así se constató a través de los testimonios de sus creyentes, “setenta mil me están cobrando por coronarme Yemayá” suelta  Margareth, una joven mujer que asegura que lo necesita para que le vaya mucho mejor en el trabajo.

 

Claro que este monto puede variar, pero no toda queda allí, durante el período de yaboraje (iniciación), el principiante debe vestirse de color blanco, hoy día una falda ideal para este caso tiene un valor de 200 bolívares, una franela 160, una franelilla 90, los zapatos 300 y la ropa interior 200. Si se tiene en cuenta que se debe ir vestido así al trabajo, colegio, universidad, etc., durante un año, hay que sumar mucho más.

 

Hay que tener en cuenta que en esta creencia se realizan los ebbo o limpiezas, que superan los mil bolívares y de ese rango para arriba hay todo tipo de precios. “Tienes que hacértelo, es por tu bien chica”, dice un santero cubano a una mujer que está desesperada porque su esposo se fue de la casa”, a quien entre otras cosas escribió una lista de artículos para que la desesperada en cuestión, compre, entre lo que debe llevar están dos gallinas y una paloma.

 

El precio de los animales para los sacrificios también varía dependiendo del sitio, una gallina en Quinta Crespo cuesta 250 bolívares, mientras que en el Cementerio se puede conseguir en 150 bolívares, todo dependerá si la persona está dispuesta a buscar precios y a caminar.

 

Rolando Cañizales, quien tiene coronado santo desde hace más de veinte años y además consulta, aclara que gran parte del dinero que se pide va para el santo, “no vale ese es el derecho del santo, yo de esa plata no veo casi nada”, señala mientras de un lado de Eleguá (orisha o santo) se observan billetes de distintas denominaciones.

 

Pero la fe no sólo cuesta en las iglesias cristianas y en la llamada Santería, en el Palo Mayombe, se vive lo mismo. Oriunda de África, esta creencia consiste en el pacto con un difunto, tal como lo explica el palero Tomás Bayaca, “y en la adoración a los antepasados”, agrega.

 

Una vez te vas a rayar (ceremonia de iniciación) en el Palo, debes hacer el pacto con el difunto que te va acompañar por siempre, señala  Bayaca, pero este pacto no es solo en teoría, ciertamente se debe ir al Cementerio General del Sur y extraer la osamenta de ese difunto con quien “caminarás”, agrega David González, rayado en Palo desde que tenía tres años de edad.

 


En visita al Cementerio General del Sur, con un palero, se constató que la osamenta completa de alguien la ofrecen en mil bolívares, aunque si se regatea, se puede obtener hasta en la mitad del precio inicial. El también palero y periodista Ralph Alpizar de origen cubano, afirma que eso de extraer los cadáveres es una locura propia de los venezolanos y que eso jamás se ve en África, “todo es por el comercio”, dice.

 

Entre la mitología y la historia

Hablar de María Lionza, implica ahondar una creencia muy nuestra que ha traspasado las fronteras, así lo evidencian los cientos de creyentes de todas partes del mundo que se hacen presentes en las montañas de Quibayo y Sorte cada 12 de octubre para rendirle tributo a quien consideran su reina.

 

“María Lionza es nuestra madre, ella forma parte de nuestra raíces, es una india que vive en la montaña  y a quien le agradecemos la vida”, expresa Luis Emilio Guevara, una marialioncero que asegura haberse iniciado en el culto cuando de muy joven se le comenzó a aparecer el espíritu de un indio que le revelaba cosas que iban a ocurrir”, desde entonces cada año viaja a Yaracuy.

 

Pero ¿en cuánto sale ir a rendirle honores a quien consideran su reina?, si hablamos de ir a dicho estado  desde Venezuela y si se va con una caravana, el monto para aportar puede ir desde quinientos bolívares hasta tres mil, según la cantidad de días que se esté. Luis Emilio señala que para poder viajar el 12 de octubre del año 2011 con toda la gente de su portal “El Lujo del Patrón” durante tres días, cada uno debió dar seiscientos bolívares, que incluyó el traslado ida y vuelta, el hospedaje en una cabaña de latas de zing y la comida. Adicionalmente cada marialioncero colaboró con frutas, flores, tabacos, velas e incienso para las transportaciones (momento cuando bajan los espíritus) y para armar el altar.

 

En cuanto a si sus religiones le cumplen a los cientos de personas que las practican, Lizbety González Giral, periodista y presentadora del programa Creencias Siglo XXI que aborda las distintas creencias del venezolano, señala que el Culto de María Lionza, la Regla de Osha, el Palo Monte, los Cristianos y el Catolicismo Popular son las que más se siguen, basada en su experiencia de tres años recorriendo el país para saber en qué se cree.

 

 “Acá la gente vive por y para su fe, es impresionante como pueden tener el agua al cuello, y aún así están seguro que su fe los salvará, ¿Qué si tienen que pagar? No les importa, si a cambio a la vuelta de la esquina les espera ese milagro que tanto anhelan”, concluye.

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